Islas Cíes: cómo organizar tu visita y consejos útiles

Islas Cíes: cómo organizar tu visita y consejos útiles

Si hay un lugar en Galicia que justifica el viaje, son las Islas Cíes. Lo he visto varias veces. La primera vez que fui, no sabía bien lo que me esperaba. Llegas en ferry, el barco se acerca y de repente ves esa mancha blanca de arena rodeada de agua turquesa. Y piensas: ¿esto está en España? Pues sí. Declaradas Parque Nacional Illas Atlánticas, sus playas compiten con cualquier destino caribeño. Pero ojo, no es llegar y besar el santo. Hay que seguir unos cuantos pasos. Aquí te cuento cómo organizar tu visita a las Islas Cíes con lo que he aprendido de mis propias excursiones.

¿Merece la pena el viaje?

Tres islas: Monteagudo, Montefaro y San Martiño. La playa de Rodas ha sido elegida varias veces por The Guardian como la mejor del mundo. Cuesta creerlo hasta que la pisas. El archipiélago tiene una colonia de gaviotas enorme, rutas de senderismo que te dejan sin aliento (literal, por las cuestas) y una sensación de aislamiento que ya casi no encuentras. La Islas Cíes visita debería estar en la lista de cualquiera que viaje a Galicia. Pero planifícala bien.

El permiso: no te olvides, que te quedas en tierra

Desde 2016 limitan el acceso. Con razón: si no, aquello sería un hormiguero. Necesitas un permiso diario que se pide online. Te lo resumo rápido:

  • Cómo obtenerlo: en la web de la Xunta (parquenacionalillasatlanticas.com). Es más fácil de lo que parece.
  • Cuándo pedirlo: las plazas se abren con 90 días de antelación. En julio y agosto vuelan en horas. No te confíes.
  • Coste: cero. El permiso es gratis. Pagas solo el ferry.
  • Documentación: DNI o pasaporte de cada uno. Los niños también cuentan.

Sin ese papel, olvídate de embarcar. Es el primer paso para cómo organizar tu visita a las Islas Cíes.

Tip práctico: yo lo pido a las 9 de la mañana justo del día que abren plazas. Los puentes y fines de semana vuelan en minutos. Si te quedas sin plaza, prueba a última hora del día anterior: a veces liberan cancelaciones. Me ha funcionado una vez.

Ferris: cómo llegar sin naufragar en el intento

Barco. Es la única opción. Hay tres puertos de salida en la ría de Vigo.

Por dónde sales

  • Vigo (Estación Marítima): la más habitual. Naviera Mar de Ons y Nabia. Unos 45 minutos.
  • Cangas: desde el puerto, con Piratas de Nabia. 35 minutos. Si estás alojado en la otra orilla, te viene bien.
  • Baiona: el trayecto más largo, una hora, con Naviera Illa de Ons. Ideal si andas por las Rías Baixas.

Precios y horarios (que cambian, ojo)

El billete de ida y vuelta ronda los 20-30 euros por adulto, según compañía y temporada. El primer barco suele salir a las 9:30, el último de regreso a las 19:00 en verano. Pero siempre mira la web de la naviera antes de ir. Una vez me cancelaron el viaje por viento y tuve que improvisar.

¿Cuándo ir? Mi época favorita

Solo abren de mayo a septiembre (y a veces Semana Santa). Junio y septiembre son los que más me gustan: menos gente, el agua aún templada, el sol no aprieta tanto. Julio y agosto son la locura: playa llena, senderos con colas. Si puedes evitar el fin de semana, mejor. El lunes o martes es otro mundo.

Qué hacer: más que tumbarse en la toalla

Una vez allí, el día da para mucho. La Islas Cíes visita se concentra en tres o cuatro cosas. Pero te sugiero un orden.

Playa de Rodas

La famosa. Una concha de arena blanca y agua cristalina. Protegida por dunas y pinos. Tiene socorrismo, baños públicos y un chiringuito que abre en temporada. Mi consejo: llega temprano, deja la toalla y luego exploras. En julio y agosto, si llegas a las 11, ya está todo pillado.

Ruta al Faro de Cíes

Son 5 km de subida hasta Monteagudo (190 m). Las vistas al llegar son de esas que te hacen olvidar el esfuerzo: 360 grados de ría, islas y océano. El camino es sencillo pero con pendiente. Lleva agua, que no hay fuentes. Y calzado decente, no chanclas.

Ruta de la Costa (Montefaro)

Más larga, unos 8 km por los acantilados del oeste. Ves formaciones rocosas que llaman “Catedral del Mar”. Impresionante para fotos. Si tienes tiempo, combínala con el faro. Pero no las hagas las dos si vas justo de tiempo; mejor una bien que dos a medias.

Playa de Figueiras

Una cala pequeña, menos concurrida, al otro lado de la isla. El agua igual de buena. Hay que caminar 20 minutos desde el camping. Para quienes buscan tranquilidad, es el sitio. Yo siempre termino el día allí.

Consejos que he ido aprendiendo

Que no te pille despistado:

  • Lleva de todo: no hay tiendas. Agua, comida, protector solar, gorra, toalla. Imprescindible.
  • Calzado para andar: si piensas hacer rutas, zapatillas de montaña o deportivas. Las chanclas solo valen para la playa.
  • Respeta el entorno: es un parque nacional. No dejes basura, no toques las dunas, no molestes a las gaviotas. Parece obvio, pero hay quien se pasa.
  • Reserva el ferry con tiempo: en temporada alta se agotan semanas antes.
  • Mira el tiempo: el viento puede cancelar trayectos. Si el día pinta mal, ten un plan B. A mí me pasó.

Preguntas que surgen siempre

¿Se puede acampar? Sí, hay un camping gratuito, sin reserva, con plazas limitadas. Necesitas permiso aparte y llevar tu tienda. En verano se llena en un pispás.

¿Hay restaurante? El chiringuito de Rodas vende comida y bebida, pero caro. Mejor llevar tu propio picnic.

¿Vale para niños? Sí, las playas son seguras y las rutas fáciles. Un carrito de playa ayuda con los más pequeños.

La mochila: no te dejes nada

  1. Agua (mínimo 1,5 litros por persona; yo llevo 2).
  2. Comida: bocadillos, fruta, frutos secos. Algo que no se estropee con el calor.
  3. Protector solar y gorra.
  4. Bañador y toalla.
  5. Calzado cómodo para caminar.
  6. Móvil con batería (la cobertura es justa, pero para fotos).
  7. Bolsa para la basura.
  8. Chaqueta cortavientos. El viento en la costa es constante, incluso en verano.

Para cerrar: sí, vale la pena el lío

Parece mucho: permisos, ferry, horarios, previsión… Pero luego estás allí, con los pies en la arena, mirando ese verde y ese azul, y entiendes por qué la gente se pelea por una plaza. Cada vez que vuelvo, encuentro algo nuevo. Una cala, una vista, un momento de silencio que no esperabas. Si organizas bien la visita (permiso, fecha, ferry), el día se convierte en uno de esos recuerdos que duran. Las Islas Cíes no son un destino cualquiera. Hay que ganárselas. Y eso, al final, las hace aún más especiales.

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