¿Buscas un paraíso escondido en las Rías Baixas? Pues la Isla de Ons es ese sitio. A solo una hora de navegación desde la costa de Pontevedra, este pequeño archipiélago ofrece naturaleza salvaje, playas de ensueño y una tranquilidad que parece de otro siglo. Declarada Reserva de la Biosfera en 2013 y parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia, Ons es mucho más que una excursión de un día: es un lugar para reconectar con el mar, la tierra y hasta con uno mismo.
Llegar hasta allí
Necesitas un barco. Las navieras tienen trayectos regulares desde mayo hasta octubre (y algún puente suelto). Aquí van los puertos:
Puertos de salida y horarios orientativos
- Portonovo (Sanxenxo): El más rápido, unos 45 minutos. Varias salidas. Precio ida y vuelta: 25-30 € por adulto.
- Bueu: Más económico, 30 minutos. 22-28 €.
- Marín: Pocas salidas, útil para conectar con otras rutas. 40 minutos.
- Vigo: Solo en temporada alta, horarios limitados. 1 hora.
Un truco: reserva con tiempo si vas en julio o agosto. El aforo en la isla está limitado a 2.200 visitantes diarios para proteger el ecosistema. Llega al puerto al menos media hora antes.
⚠️ Ojo: No hay farmacia ni hospital. Lleva un botiquín básico y protección solar. Tampoco hay cajero automático, así que efectivo para el bar.
Senderismo en la isla
Ons tiene senderos bien marcados. Todas las rutas son de dificultad baja-media, aptas para casi todo el mundo, pero necesitas calzado cómodo y agua. No es plan de chanclas.
Ruta de los Faros (Circular)
Si solo tienes un día, haz esta. Es la que lo tiene todo. Sale del puerto de O Curro, rodea la isla pasando por el Faro de Ons (el más alto de Galicia, 42 metros) y el Faro do Cucuxo. Las vistas de los acantilados del oeste son brutales, y las playas del este aparecen como sorpresa. Distancia: 8 km. Unas 2,5-3 horas.
Ruta de las Playas (Senda de As Dornas)
Un paseo corto que conecta las dos playas grandes: Praia de Melide y Praia das Dornas. Ideal con niños o si quieres combinar caminata con baño. Distancia: 2 km. Unos 45 minutos solo ida.
Ruta de los Acantilados (Senda do Norte)
Menos gente, más espectáculo. Discurre por la cara norte, con acantilados de hasta 100 metros de altura. Se puede alargar hasta el Mirador de Fedorento, donde en días claros se ve la Isla de Sálvora. Distancia: 4 km ida y vuelta. 1,5 horas.
Playas que parecen de otro planeta
Las playas aquí son otra cosa. Arena blanca, agua cristalina, y ni un chiringuito. Solo olas y gaviotas. Y el silencio, que a veces se hace inmenso.
Praia de Melide
La más grande y popular. Está en la cara este, protegida del viento, aguas tranquilas y poco fondo. Perfecta para bañarse y hacer snorkel. Tiene un quiosco-bar que abre en temporada alta.
Praia das Dornas
Al sur, más recogida. Rodeada de dunas y vegetación autóctona. El agua suele estar más fría que en Melide, pero si buscas intimidad, es tu sitio.
Praia de Cantadoria y Praia de Canexol
Dos calas pequeñas al norte, por la ruta de los acantilados. Sin servicios, el oleaje puede ser más bravío. Pero las vistas del océano son para quedarse. Si piensas quedarte, lleva toalla y comida.
Reserva de la Biosfera de verdad
En 2013 la UNESCO declaró la Isla de Ons parte de la Reserva de la Biosfera «Mar de las Rías Baixas», junto con Cíes, Sálvora y Cortegada. Eso protege un ecosistema valioso: praderas de poseidonia, colonias de aves marinas (cormorán moñudo, gaviota patiamarilla) y flora endémica como la Armeria humbeitiana.
¿Qué implica? Pues límites. Aforo controlado, prohibido acampar libremente, obligación de no dejar residuos. Como visitante, toca respetar: llévate la basura, no molestes a los animales, camina solo por los senderos marcados. No es complicado, solo sentido común.
Qué más ver (no solo playa y senderos)
- El pueblo de O Curro: El único núcleo habitado, con apenas 20 vecinos en verano. Casas de piedra, una iglesia pequeña, y el ruido del mar de fondo. Me encanta perderme por sus callejas.
- El mirador de Fedorento: El punto más alto de la isla (128 m), vistas de 360 grados. El atardecer desde allí es de los que no se olvidan.
- El castro de Ons: Restos de un asentamiento castrexo en As Dornas. Más de 2.000 años de historia en un puñado de piedras.
- La laguna de As Dornas: Un humedal separado del mar por dunas, donde anidan aves acuáticas. Zona protegida, no te acerques demasiado.
Comer en la isla
La oferta gastronómica es justa pero auténtica. En el quiosco-bar de Melide sirven empanadas, bocadillos y bebidas. Pero lo mejor es buscar a los vecinos que venden mejillones al vapor y pulpo á feira en sus casas durante la temporada. Llevar un picnic también funciona, pero recuerda: la basura vuelve contigo.
Cuándo ir
La temporada oficial va de mayo a octubre. El mejor momento, entre junio y septiembre. Julio y agosto tienen mejor clima pero también más gente. Mi recomendación personal: junio o septiembre. El agua sigue cálida (18-20 °C), los días largos y los barcos menos llenos.
Si te animas en abril o noviembre, consulta las navieras porque los servicios se reducen mucho. El viento puede ser fuerte, pero las vistas y la soledad compensan con creces.
Preguntas que siempre te harás
¿Puedo llevar perro?
Sí, pero siempre atado y recogiendo sus excrementos. En temporada alta algunos barcos no los admiten. Pregunta antes.
¿Hace falta reservar?
En julio y agosto, sí o sí. Las plazas vuelan. Reserva online y te ahorras disgustos.
¿Dónde dormir?
No hay hoteles. Solo acampar con autorización en el camping municipal (plazas muy limitadas, se sortean en mayo). Casi todo el mundo regresa el mismo día.
¿Cuánto cuesta?
El barco ida y vuelta, entre 22 y 30 € según el puerto. La entrada al Parque Nacional es gratis.
Unos consejos que vienen bien
- Madrugar: El primer barco es el mejor. La isla vacía, el sol todavía suave, las rutas sin gente.
- Agua y comida: El bar existe, pero la oferta es limitada. Hidratarse es clave, sobre todo si haces rutas largas.
- Protector solar y sombrero: Aunque haya brisa, el sol aquí pega fuerte.
- Calzado adecuado: Las rutas tienen tramos de piedra y tierra. Las chanclas, solo para la playa.
- Respeta el entorno: No arranques plantas, no dejes basura, no alimentes a las gaviotas. La isla es un santuario, y se nota.
Al final, Ons te deja una sensación rara. Como si el tiempo hubiera ido más despacio allí. No sé si es la brisa, el sonido de las olas, o que no hay coches. Pero merece la pena. Al menos a mí me pasa. Planifica bien, respeta el ecosistema, y déjate llevar. No te arrepentirás.