
Galicia no es solo paisaje y cultura. Su calendario lo marcan las fiestas gastronómicas, esas que celebran lo que sale del mar y de la tierra. Cada estación te da una excusa —distinta, única— para viajar, probar y sentir la hospitalidad gallega. He preparado esta guía con las mejores citas culinarias, ordenadas por temporada y con datos prácticos. Para que no te pierdas ni un bocado.
Primavera: mariscos y verduras tempranas
La primavera despierta los mercados. Productos frescos del mar y la huerta. Las fiestas de esta época giran en torno al marisco de ría y los primeros grelos. Y ojo, que algunas llenan pueblos enteros.
Fiesta del Marisco de O Grove (mayo)
Uno de los eventos más multitudinarios de Galicia. Se monta en O Grove, a orillas de la Ría de Arousa. Durante una semana pruebas nécoras, centollos, almejas, mejillones, pulpo a la gallega. Los precios de las raciones van de 5 a 15 euros —no está mal para lo que pagas en restaurante—. El segundo fin de semana de mayo suele ser el mejor momento. Llegar es fácil: autobús desde Santiago (1 hora) o desde Vigo (45 minutos). La carpa gastronómica abre de 12:00 a 23:00. Yo he ido un par de veces y lo recomiendo, pero ve con paciencia, hay mucha gente.
Fiesta de la Filloa de Lestedo (abril)
En Boqueixón (A Coruña) reivindican la filloa, ese crepe gallego de harina, leche y huevos. Se celebra el Domingo de Pascua. Las filloas se sirven con azúcar, miel o nata. Acceso gratuito, raciones entre 3 y 5 euros. ¿Te gusta lo dulce? Pues esto es para ti. En coche desde Santiago (20 minutos) o desde Lugo (40 minutos).
Verano: pulpo, sardinas y festivales costeros
El verano es la temporada estrella. Las playas y plazas se llenan de puestos de comida y música. Aquí no hay término medio: o te lanzas al bullicio o te lo pierdes.
Fiesta del Pulpo de O Carballiño (agosto)
Declarada de Interés Turístico Internacional. Segundo domingo de agosto en O Carballiño (Ourense). Más de 50.000 personas degustan pulpo a la gallega cocido en calderas de cobre. Una ración (con cachelos y pimentón) cuesta unos 10-12 euros. Conviene llegar temprano, las colas se vuelven largas. Horario: de 10:00 a 20:00. Se accede fácilmente desde Ourense en coche (20 minutos) o en autobús. Si puedes, reserva alojamiento con meses de antelación.
Fiesta de la Sardina de La Guardia (julio)
En A Guarda (Pontevedra), junto al Monte Santa Tecla, celebran la Festa da Sardiña a mediados de julio. Sardinas asadas en la playa, pan de maíz y albariño. Raciones a 6-8 euros. Ambiente festivo, verbena nocturna incluida. Desde Vigo hay autobuses cada hora (1 hora de trayecto). Una gozada.
Fiesta de la Cereza de Paiosaco (junio)
En A Laracha (A Coruña), finales de junio. Las cerezas de Bergantiños se degustan en concursos y degustaciones gratuitas. Ideal para familias. En coche desde A Coruña (30 minutos). Y sin gastar un euro en comida, ojo.
Otoño: setas, castañas y vino nuevo
El otoño trae los frutos del bosque y la vendimia. Las fiestas se centran en setas, castañas y el vino de la cosecha. Huele a tierra mojada y a hoguera.
Fiesta de la Castaña de Ourense (octubre)
En Ourense, la Festa do Magosto a finales de octubre. Castañas asadas con chorizo, vino y postres típicos. En la Alameda do Concello, acceso gratuito. Las raciones de castañas cuestan entre 2 y 4 euros. Hay juegos tradicionales. Se llega fácilmente en tren o autobús desde cualquier ciudad gallega. ¿Quién se resiste al olor a castaña?
Feria del Vino de Ribeira Sacra (noviembre)
En Monforte de Lemos (Lugo), primer fin de semana de noviembre. Se catan vinos de la Denominación de Origen, mencía y godello sobre todo. Entrada general unos 10 euros, copa y catas incluidas. Horario: 11:00 a 20:00. Merece la pena alojarse en la zona, porque hay bodegas que abren sus puertas. Yo fui el año pasado y descubrí un godello que todavía recuerdo.
Fiesta de las Setas de Montaña (octubre)
En Folgoso do Courel (Lugo), mediados de octubre. Rutas micológicas guiadas y degustaciones de setas silvestres. Platos entre 8 y 12 euros. Reserva con antelación, que se llena. En coche desde Lugo (1 hora 15 minutos). Si te gusta el monte, esto es tu plan.
Invierno: queimada, lacón y grelos
El invierno gallego es tiempo de fuego, licores y cocidos. Las fiestas se refugian en plazas y locales cubiertos. Y el frío se combate con cuchara.
Fiesta de la Queimada de Allariz (diciembre)
En Allariz (Ourense), la queimada se prepara en la plaza Mayor durante el puente de diciembre. Aguardiente, azúcar, limón y café, mientras recitan el conjuro. Degustación gratuita. Hay mercado de artesanía y productos locales. En coche desde Ourense (15 minutos). Horario: 17:00 a 21:00. Un plan de tarde-noche que entra bien.
Fiesta del Lacón con Grelos de Lalín (febrero)
Lalín (Pontevedra), último fin de semana de febrero. Declarada de Interés Turístico Nacional. Lacón cocido con grelos, patatas y chorizo. Raciones entre 10 y 14 euros. Además, feria de artesanía y música. Autobús desde Santiago (45 minutos) o coche por la AP-53. Lleva hambre de verdad.
Fiesta del Cocido de Ourense (enero-febrero)
En la capital, el sábado de carnaval. Garbanzos, repollo, costilla, chorizo, morcilla, lacón. Se sirve en restaurantes y en una carpa central. Menú completo: 20-25 euros. Reserva con semanas de antelación, que es un clásico y se agota.
Consejo práctico: Muchas de estas fiestas coinciden con verbenas o conciertos. Siempre miro la web del ayuntamiento para fechas exactas, porque pueden moverse un poco. Lleva efectivo —no todos los puestos aceptan tarjeta—. Y sobre todo: llega con hambre.
Un calendario de sabores para todo el año
Galicia demuestra que su gastronomía no entiende de estaciones. Desde la primavera con mariscos hasta el invierno con lacón y queimada, cada temporada es excusa para recorrer la comunidad. Planificar el viaje alrededor de estas fiestas te asegura probar lo mejor de cada producto, y también vivir la cultura gallega de verdad —entre gaitas, bailes y el calor de la gente—. No olvides reservar alojamiento con tiempo en las fiestas más populares: la del pulpo en O Carballiño o la del marisco en O Grove. Y si algo tengo claro después de años yendo, es que aquí la mesa siempre es el centro de la fiesta.